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Peritonitis bacteriana espontánea: cómo detectarlo y tratarlo

¿Sabías que, si la peritonitis bacteriana espontánea no se trata adecuadamente, puede presentar complicaciones que resultan, incluso, en la muerte? En este artículo encontrarás todo acerca de esta enfermedad, la cual es más frecuente de lo que se piensa.

Esta enfermedad se caracteriza por desarrollarse en los órganos que conforman el abdomen, la cual se provoca por una infección de tipo bacteriana.

El líquido ascítico se acumula en la cavidad peritoneal. La infección de este líquido se conoce como peritonitis bacteriana espontánea y, a diferencia de la peritonitis ocasionada por apendicitis o colecistitis, no implica la infección de ningún órgano intraabdominal. De ahí el nombre de espontánea o primaria.

Este padecimiento es común en pacientes con enfermedades como la cirrosis, ya que son más propensos a que las bacterias intestinales que todos tenemos pasen a la sangre de manera repentina, alcanzando cualquier otro órgano.

En estos casos, el líquido ascítico es especialmente vulnerable, ya que su capacidad para la eliminación bacteriana está disminuida. La inflamación para eliminar esas bacterias es el principal síntoma, y debe atenderse de manera inmediata, ya que puede representar una infección grave.

Asimismo, esta enfermedad puede asociarse a una disminución del funcionamiento renal, por lo que requiere hospitalización y, en casos extremos, un futuro trasplante de hígado.

¿Cómo detectar la Peritonitis Bacteriana? 

No hay duda de que la atención oportuna es crucial para prevenir complicaciones y el síntoma más notable es la inflamación abdominal, que genera un dolor leve-moderado, con una localización difusa. Puede estar acompañado de náuseas, vómito, diarrea o estreñimiento y, en la mayoría de los casos, no presenta fiebre.

También existe la posibilidad de que el paciente no presente síntomas digestivos, pero sí otros que reflejan deterioro de la función hepática, tales como desorientación, habla o comportamiento incoherente (conocido como encefalopatía), coloración amarillenta de ojos y piel, o de la función renal, como son la disminución del volumen urinario, aumento de la urea y creatinina en el análisis sanguíneo. Ambas, la urea y la creatinina son toxinas que el organismo desecha a través de la orina o el sudor.

Finalmente, también hay casos en los que la sintomatología es prácticamente nula, por lo que el diagnóstico se da de forma casual, después del análisis del líquido ascítico, que se haya solicitado por cualquier otro motivo.

Si bien es fácil para el médico detectar un cuadro de peritonitis bacteriana espontánea, su diagnóstico requiere análisis que no son complejos, pero sí específicos. Es por eso que ambos, médicos y pacientes con afecciones hepáticas o renales deben estar atentos a los síntomas y realizar monitoreos de rutina que suelen ser sencillos e indoloros.

¿Cuál es su tratamiento?

Una vez diagnosticado, deben administrarse inmediatamente antibióticos para combatir la infección y albúmina para prevenir el síndrome hepatorrenal. En un lapso de hasta 5 días, el antibiótico consigue curar la infección en el 95% de los casos, pero es necesario confirmarlo a través de un estudio que, por lo general, se recomienda llevar a cabo 48 horas después de iniciado el tratamiento. Este análisis será útil también para determinar si es necesario el cambio de antibiótico o, incluso, realizar otras pruebas radiológicas complementarias para descartar complicaciones.

La peritonitis bacteriana espontánea suele presentarse de nuevo durante el siguiente año a su diagnóstico en hasta el 70% de los pacientes, por lo que el médico tratante puede recomendar un tratamiento preventivo, consistente en antibióticos.

En este contexto, como ya hemos dicho, curar la infección tiene éxito en prácticamente todos los pacientes, pero el riesgo de este padecimiento radica en los daños hepáticos o renales que puede provocar, por lo que su diagnóstico oportuno es crucial para la supervivencia del paciente. Aquí es donde la albúmina es de gran ayuda para evitar o reducir la insuficiencia renal.

Dada la gravedad del padecimiento, y como sucede con todas las enfermedades, lo más recomendable es la prevención, sobre todo en los pacientes que presentan padecimientos hepáticos o renales preexistentes, o cuando ya han sido diagnosticados previamente con peritonitis bacteriana espontánea.

En ambos casos el especialista de la salud es quien debe determinar cuál es el tratamiento o análisis adecuados, por lo que es importante mantener su observación y seguir sus recomendaciones.

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Fuentes:

https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082009000900010#:~:text=La%20peritonitis%20bacteriana%20espont%C3%A1nea%20es,infecci%C3%B3n%20de%20%C3%B3rgano%20intraabdominal%20alguno

https://www.msdmanuals.com/es-mx/professional/trastornos-hep%C3%A1ticos-y-biliares/aproximaci%C3%B3n-al-paciente-con-hepatopat%C3%ADas/peritonitis-bacteriana-espont%C3%A1nea-pbe